viernes, 30 de noviembre de 2012

Deseo confesable













Emigrar
a lugares 
imposibles

donde siempre 
sea verano
-o no haga frío-


donde no
exista
el fútbol 
la fórmula 

¿uno?

héroes 
televisivos
de dudosa
capacidad 
-intelectual-

tróspidos

tópicos
típicos 
toreros
taurinos

tiranos.



jueves, 29 de noviembre de 2012

Put down the pencil

Sabor a pequeña derrota, a que te pasas la vida haciendo cosas que no quieres hacer, que no te gustan, que están vacías. Sabor a bofetada en la cara, a puñalada en el estómago, a menisco roto, a tobillo inflamado que no soporta el peso de tu cuerpo, cansado, roto, exhausto, harto de pisar caminos equivocados, baldíos, perdidos. 

Es hora de posar las manos en el teclado, como si abrieras la ventana para respirar aire nuevo, como si pasearas por la playa en bajamar, como si compartieras una copa de vino por los mejores años de tu vida, como si contaras las horas para el fin de semana, como si fueras libre, libre del regusto amargo que te dejan las pequeñas derrotas. 

Put down the pencil.

Now.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Constraint 28
















Que los días pasan rápido y
los años veloces, 
que tus besos van despacio, 
con cadencia, 
con calor, 
-como a mí me gusta- 
como tú, 
desde el 28






De de de














Déjame 
escapar de
aquí, déjame 
decir que
el dolor no me
detiene, déjame 
decidir, dame 
un respiro, déjame 
definir mi
decorado, 
déjame 
deja
atrás 
los días 
de                                          lluvia. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Ejercicio poético número 2





Ponga las siguientes frases en negativo:
  • Exteriores aboga por apoyar un nuevo Estado en la ONU y Moncloa por abstenerse
- Exteriores no apoyará un nuevo Estado Palestino en la ONU y Moncloa tampoco.
  • Guindos responsabiliza a Bruselas de los despidos que sufrirá la banca
- Guindos dice: "yo no fui".
  • Noche de protesta junto al hospital de La Princesa en defensa de la sanidad pública
- La sanidad pública no es rentable, ergo nos da igual que protestéis.
  • Carlos de Inglaterra: “Se me está acabando el tiempo
- Ojalá se os acabe el tiempo a todos.
  • El mono narigudo, una especie en peligro
- Preferimos que el mono narigudo sustituya a Carlos de Inglaterra.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Monólogo con la pared













Querida pared:
eres mi mejor amiga
-ellos no me entienden-

Mi cabeza empieza
a mandarme mensajes
equívocos, malintencionados
-aturdida-

Mis piernas pueden
moverse por esta
habitación cerrada, aséptica
-no me gusta su olor-

Mis brazos piden
libertad; casi no 
los siento
-ayúdame- 





domingo, 25 de noviembre de 2012

Un día cualquiera













Es domingo y mis sueños se ponen en reposo
-con la necesidad de días fructíferos-
ven y recógelos, con cuidado,
los he dejado encima de la mesita de noche.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Mens sana in corpore sano













Todos los músculos 
de mi cuerpo
se mueven
se sienten
se quejan 
se disfrutan

Ponen en marcha 
la máquina 

Tres/tres
dos/dos
dos/uno

Cuanto más la uso
mejor funciona
cuanto más la vivo
más libre me siento 

Dedos
tacto
palabras  

Despacio 
rápido

paro

continúo

Mis manos
mis pies
mi cabeza
mi pecho

Respiro
vivo
revivo
pervivo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Goma de borrar

Me llamo Benito Fuensanta y llevo varios días viendo cómo me estoy borrando. Hace un mes, dos semanas y seis días me levanté y, cuando fui al baño, vi en el espejo que me faltaba una oreja; si bien era cierto que notaba un molesto pitido, no me dolía lo más mínimo, se trataba de la oreja izquierda. 

A la mañana siguiente me faltaba un ojo, menos mal que no era la otra oreja, era algo asimétrico pero, a pesar de estar algo sorprendido, no me parecía tener suficientes razones para ir al médico. Decidí esperar unas semanas más antes de pedir cita; en realidad no me gusta admitir que tengo pánico a cualquier cosa o persona que lleve bata blanca, menos a los cocineros.

Pasadas unas tres semanas empecé a perder extremidades, dejé de ir al trabajo, no quería que nadie me viera así, o no me viera así; por lo que decidí que lo mejor era hacer la compra por internet y decirle a mi familia que estaba con una gripe muy contagiosa y mejor que no vivieran a verme. Pero quien más ha sufrido con todo esto es mi gato, Lucas; el pobre no sé cómo sigue vivo después de los sustos que se ha ido llevando al ver cómo se me iban borrando partes del cuerpo de forma paulatina. Creo que ha aguantado porque todavía me reconoce gracias a mi olor; no voy a ocultar que en todos estos días he tenido miedo a ducharme por si aceleraba el proceso. 

Reconozco que lo he ido dejando y dejando y ahora he llegado al punto en el que sólo me queda la boca, suficiente para pedir una cita médica gracias al sistema de reconocimiento de voz de mi teléfono. La semana pasada, cuando todavía me quedaban la frente y unos pelos, el pánico se apoderó de mí y no pude alargarlo por más tiempo. Heme aquí, ha pasado un mes, dos semanas y seis días.

Sigo sin tener dolores, no echo en falta ninguna de las partes de mi cuerpo que se ha borrado, sólo cuando me miro en el espejo, porque no me veo. He probado a tomarme una aspirina, otro día tomé ibuprofeno; he dejado de fumar y todas las mañanas hago cien abdominales para mantenerme en forma. Lo que no he dejado es la cerveza, eso sí, me limito a una con la cena, no quiero abusar. En cuanto al sexo, como es de imaginar, lo tengo difícil. 


¿Qué me pasa, doctor?

jueves, 22 de noviembre de 2012

Bonobos rimados










De mayor quiero ser un bonobo
bueno, quiero ser una bonobo 
Pan paniscus
chimpancé pigmeo
chimpancé enano
todo menos compartir especie
con muchos presuntamente
humanos.

De mayor quiero saltar a un árbol
acercarme a la orilla de un río 
-aunque no pueda nadar-
y usar el sexo como saludo
como resolución de conflictos 
como reconciliación 
como premio si te ayudo.

Seré bonobo mandona
seré bonobo exigente
seré con menos palabras
más lista que mucha gente.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

martes, 20 de noviembre de 2012

Incompleto completo


Para que nuestros pensamientos
estén completos
recuerda que estamos rodeados de palabras
coge una de las que escuchas a tu al rededor 
-incluso alguna escrita en un libro-
transcríbela sin miedo
sin vacilar
con valor
utilízala como si fuera única
como si fuera la pieza
para
para completar
para completar tus
para completar tus pensamientos 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Ejercicio poético número 1


Nota: texto original de Luis García Montero: El orgasmo constitucional. Publicado el 8 de noviembre de 2012 en www.publico.es. 

Cargando juego

Somos niños de 40 que buscamos seguir siendo niños porque no nos dejan más remedio. Una vez quisimos ser mayores, hace mucho tiempo, casi ni nos acordamos, y soñábamos cosas sobre el año 2000. En el año 2000 el futuro sería futurista, llevaríamos trajes de color papel aluminio, comeríamos en pastillas y los coches volarían. En el año 2000 la sociedad sería avanzada, las grandes enfermedades habrían sido erradicadas, tendríamos mucho tiempo para aprender y habría un idioma universal.

Somos niños de 40 que seguimos queriendo un bocadillo de Nocilla, con la única intención de seguir siendo aquellos que merendaban y así hacían tiempo para cargar un juego, pero aún hoy hay días en los que el juego no se ha cargado y no podemos jugar. 

Somos niños de 40 contra los malos, los malvados, los maléficos, contra los que nos quieren joder la vida a base de hacernos creer que no se puede aprender a desaprender, los que nos dicen que todo tiene que estar a su manera y no nos dejan colocar nuestras piezas como en el tetris, los que se niegan a aceptar que la única guerra posible es aquella en la que matas marcianos, los que se empeñan en no dejarnos mezclar peras con manzanas y hacer el zumo que más nos guste. 

Somos niños de 40 dispuestos a usar nuestros super poderes, tantos años guardados, ahora que nuestros héroes se van marchando y ya no nos quedan ni payasos, sólo nos queda paciencia, poca paciencia. 

Paciencia, pacto, pagado, impagado, paisaje, palabra, paleto, paliza, pálpito, pancarta, pandilla, pánico,  pantalla, pantomima, papamóvil, paparazzi, papeleo, paradigma, paranoia, parar. 

Parar es renunciar, renunciar es abandonar, abandonar es dejar de ser niños. Y somos niños de 40 que no paramos, no renunciamos y no abandonamos. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Incompleto -pequeño experimento mental-













Para que nuestros
estén completos
recuerda que estamos rodeados de
coge una de las que escuchas
-incluso alguna escrita en un-
transcríbela sin
sin
con valor
utilízala como si fuera
como si fuera la pieza
para
para completar
para completar tus
para completar tus pensamientos 

_____________________________________________________


NOTA: si tu mente ha completado este poema, te agraderecía un comentario sobre algunas de las palabras que han ocupado los vacíos;) -si no ha sido así, vuelve a leerlo más despacio, dale tiempo a tu mente;)

jueves, 15 de noviembre de 2012

Herencia recibida













Estudia una carrera
llegarás lejos

Hazte funcionaria
así tendrás un sueldo digno
para toda la vida

Ten hijos
al menos uno
o te quedarás sola

Vivir de alquiler 
es tirar el dinero

Lo mejor que os dejamos
fue la transición política

Cuando sea mayor
-si alguna vez llego a serlo-
espero no dejar mentiras 
a las generaciones futuras
tan sólo ganas de crear
su propia verdad

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tienes derecho








tu derecho
a un salario indigno
a la incertidumbre

tu derecho 
a la educación masiva
a la sanidad prohibida

tu derecho 
a la mediocridad  
al desasosiego

tu derecho 
a una vida incierta
a una vida oscura
a una vida que no es vida

tu derecho 
al miedo
a la represalia
a la coacción 

tu derecho 
a la miseria
a la esclavitud

tu derecho 
a trabajar
en huelga general





martes, 13 de noviembre de 2012

Domingo 00:00













Si me subiera a una cápsula 
espacial
haría como tú
observar la luna
y no 
volver
escuchando 
de lejos

Can you hear me, Major Tom?

lunes, 12 de noviembre de 2012

domingo, 11 de noviembre de 2012

Mi abuelo










Mi abuelo era poeta
de los de antes
con sus poemas 
dedicados a Málaga
y el Cautivo
La Caleta y El Limonar.

Mi abuelo me llamaba
al llegar a casa
me dirigía hasta
su salita
donde había un escritorio
de los de antes
con su puerta 
y su llave para guardar
secretos.

Mi abuelo leía sin parar
recitaba
como los de antes
y sus palabras eran
música
de la de antes
con una cadencia
en tono de malagueña
seguida por el movimiento
de sus brazos
llenos de tatuajes
de los de antes.

Mi abuelo era poeta
que iba por los bares
donde jugaba al dominó
y leía sus poemas
a señores del barrio
molinos de viento
barreras inexpugnables
como las de ahora.




El siamés

Hoy me he levantado algo cansado, he pasado toda la noche buscando palabras para escribir una nota en  la que pudiera explicar con detalle lo maravilloso que era mi gato, y no es que no las tuviera, es que se quedaban agarradas en el bolígrafo sin querer salir,  como supieran que si salían estarían firmando una sentencia de pena máxima para mí, y otra de pena mayor para él.

Así pasé las horas, describiendo el pienso que come, lo que le gusta la compañía de la gente, y que a veces me despierta amasando mi barriga con sus patitas para darme los buenos días.

No fui capaz de contar aquella vez que estuve enfermo y no se separó de mí durante días, pegado para darme calor y reconfortarme; ni que tiene adorables manías como pasear su mantita por la casa y luego acostarse en ella -quizás sea su manera de ser nómada-, o como disfruta bebiendo la leche con cola cao que le dejo todas las mañanas en mi taza después de desayunar -esta mañana le dejé un poco más que de costumbre-.

Hoy a las once y cuarto cogí su transportín, al verlo empezó a maullar, lo odia porque piensa que vamos al veterinario, se puso nervioso, aunque no mucho más que otros días, pero le di una golosina y entró en él. Cogí el autobús, el 14, una señora me dijo lo bonito que era, mientras, yo metía mis dedos por las rendijas para que me sintiera cerca y se tranquilizara.

En media hora habíamos llegado a nuestro "destino"; me hubiera gustado que el trayecto hubiera durado varias horas, varios días, algunos años. Me hubiera gustado que no me hubieran echado de ese trabajo precario, que ella no padeciera la enfermedad de la desolación, que la vida no fuera tan perra para algunos.

Tras bajar del autobús tuve que caminar unos diez minutos, el transportín pesaba más que ningún otro día, él se había encogido en una bola perfecta,  debía de sentir el frío, debía de sentir como me  temblaban las manos -como cuando la fiebre se apodera de ti-.

Al llegar al lugar, un sonido ensordecedor me atacó, los ladridos de la desesperación pegaban a la puerta, empujaban, cortaban la respiración. Allí, a la puerta, posé el transportín -con la nota- y dejé mi corazón con él. Me alejé sin ni siquiera avisar, sin mirar atrás, escuchando sus maullidos. Todavía los oigo.

Todavía miro su mantita, su comedero, sus pelos por toda la casa, sus juguetes, la esquina del sofá en la que solía limarse las uñas.

Todavía no he fregado la taza de la que bebió esta mañana.

_________________________________________________________


Nota: Este mini relato está basado en una noticia que he leído en Facebook: hoy dos gatos fueron abandonados en la puerta de la perrera con una nota que explicaba con todo detalle cómo son, qué comen y sus necesidades médicas. En estos días de desahucios, son muchos los que se ven obligados a desprenderse de sus animales de compañía, y sólo el que vive con uno sabe lo duro que esto es. Por favor, no compréis animales, adoptadlos, siempre podéis darle una segunda oportunidad a un peludo que seguramente os haga inmensamente feliz. Y si no podéis adoptar, difundid, ayudad a que ningún animal se quede sin familia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Mesostic

          

       For
          hIpsters
     heaVenly
    connEction

night, Who
          pOverty
  tatteRs
     anD
          Sat






Nota: Si quieres hacer tu propio mesostic puedes visitar el mesostomatic. Te aseguro que es muy entretenido:)

La taberna

Llegué aquí de un salto
una voz de madrugada me abrió
la puerta y me invitó a pasar
                -¡queridos cristianos!-

casi me doy la vuelta.

Alguien me puso una cerveza
en mi mano
y pensé que la barra era un
buen lugar para estar
              -y observar-.

Entonces, empezó a entrar más
gente
no parecía "populacho"
más bien gentes de todo
ser y estar
de variado existir:

músicos creative commons
oyentes de podcast
                  frikazos tecnológicos
borrachuzos
                   comedores de sushi
solteros aburridos
                   casados escapados
mujeres con voz tremendamente
sexy

tarados, pirados, exiliados
bichos humanos y personas deshumanizadas

como tu vecino del cuarto.

Brebaje en mano
elevamos nuestras jarras
y brindamos

en la taberna
por la taberna

con la gente que está
                    loca

loca por  vivir, loca por hablar,
loca por salvarse

galácticos todos
taberneros la mayoría
cohetes a punto de explotar
¡Boom!


Nota: Este poema apareció en el episodio aniversario del podcast La taberna galática, como regalo a un gran podcaster al que admiro: @rayjaen.

Tranquilidad


El espacio que ocupan es
el suficiente para que el
silencio no se detenga
             -hoy parece un día especial-
pero es lunes
y hace mucho frío
             -todos lo dicen en Twitter-
y a pesar de todo
hoy en clase
hay tranquilidad



viernes, 9 de noviembre de 2012

Digamos que me pongo y lo hago

El hormigueo de mi cabeza es como un pensamiento que no me deja pensar, como un runrún latente avisando de que hay algo por hacer, por decir, por contar, por crear. Y ahora me pongo y hago, digo y cuento, creo. O al menos lo intento.

La carta

Hace un mes que recibió la carta, el negro destino se cernía sobre ella y los suyos, pero no quiso decírselo a nadie, la vergüenza se apoderaba de ella, como si hubiera cometido el peor de los delitos: un asesinato, un parricidio, un maltrato.
 
Con las manos temblorosas guardó el papel reluciente en un cajón, con las facturas, las que estaban sin pagar: el agua, la luz y el teléfono.  Volvió a la cocina y puso a cocer medio kilo de macarrones, los acompañaría con una lata de tomate frito y salchichas, a su hijo y su marido les gustaba mucho, aunque lo comieran muy seguido, no solían protestar. Había tenido suerte con su hijo, era estudioso y no le daba demasiados quebraderos de cabeza. Llegaron y se sentaron todos a la mesa a comer, siempre hizo todo lo posible porque el almuerzo no dejara de ser un momento para estar juntos y comentar el día. No había mucho que comentar, o sí. Quizás no era el momento. O quizás sí.

Hoy se había levantado e ido al banco para revisar asuntos del día. No quería entretenerse mucho, tenía una comida familiar y no podía faltar a ella. Iban al restaurante favorito de su mujer, donde él podía comer el mejor solomillo de toda la ciudad. Entró por la puerta como cada mañana, saludó a la interventora más cercana a su despacho y se enfrentó a unos documentos que le habían dejado en su mesa para firmar. Pensando en el solomillo, cogió el bolígrafo que le había regalado su hija por el día del padre y empezó a firmar. Documentos, papeles, impersonales todos sin mayor interés. Un grupo de señores con traje vinieron a por algunos de los documentos y él se pudo dedicar a otras cosas menos anodinas.

Hace un mes que recibió la carta. Seguía en el mismo cajón, con las facturas sin pagar y la nota del último examen de inglés de su hijo, se sentía muy orgullosa de él. Por la mañana preparó el desayuno para su marido y le dio un beso antes de irse. Luego preparó un bocadillo para que su hijo se lo llevara a clase y también se despidió de él con un beso, en la frente. Recogió la cocina, limpió el cuarto de baño, hizo las camas, barrió, encendió la radio y se puso a recorrer la casa. De repente sintió la necesidad de tocar los muebles, las fotos, el sofá, las mantas dobladas sobre el sillón. Parecía un día cualquiera, probablemente lo fuera, para mucha gente no era más que un viernes con ganas de que fuera sábado. Para ella era un viernes extraño, triste, incierto. Cogió una silla y la puso en la terraza, siempre le pareció que molestaba tan cerca del sofá para ver la tele. Al instante sonó el portero electrónico. No había quedado con nadie, pero alguien tenía algo que comunicarle. Se dirigió hasta la terraza, se asomó por el balcón. Se subió a la silla y saltó. Al vacío. 

Después de revisar unos contratos le llamó su mujer para recordarle que habían quedado a las doce para tomar un vermut, por sí podía salir antes y unirse a ellos. Pensó que lo bueno de ser director de banco era que podía mandar sobre su horario. Se despidió de la interventora y salió por la puerta. Le dolía un poco la muñeca, seguramente a causa de pasarse la mañana estampando su firma. 


Hace un mes que recibió la carta. En esa carta decía que sus mantas ya no eran suyas, que el sofá ya no sería el mejor lugar de la casa, que la silla ya no estorbaría más, que daba igual que siguiera cocinando macarrones porque era lo único que se podía permitir. Que había sido 

                                                                                                                               
                                                                                                                         desahuciada.


La carta, de Lola Molina Muñoz.