martes, 30 de septiembre de 2014

Un poema largo

Siempre quiero escribir un poema largo,
Pero nunca lo consigo.

Suelo pensar que mi vida es demasiado normal. 
Despertar. Trabajar. Pasear al perro. Correr. Cenar. Dormir.
No da para tanto, mucho menos para un soneto.

Leo a otros poetas con la intención de encontrar inspiración 
En versos lejanos, incluso rimados,
En palabras colocadas en lugares inesperados,
Leo otras letras y escucho su eco desgarrado.

Siempre quiero escribir un poema largo,
Pero nunca lo acabo.

Suena la voz de Neil Young y su guitarra cierra el trío,
Entre las dos besan las letras que bailan con un silbido.
Suena a viejo, a sucio, a días que se resisten al olvido. 
Quizás este disco me haga llegar allí donde nunca he alcanzado,
El horizonte móvil, el camino embarrado, la carretera keroucada.

América escribe los días por mí, se equivoca y hace borrones.
No leerás ese libro de nuevo porque el final es demasiado duro de contar.

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Doy al pausa para acariciar tu brazo, para notar tu piel de gallina en mis manos,
Para constatar que respiras y Chomsky ronca a nuestro lado, 
Retomo con un bostezo pues es tarde y debería dejarlo.
El disco pronto se acaba y el despertador está programado
A las 6 de la mañana, no es la hora de los poetas.

No obstante, sin embargo y a pesar de los contratiempos,
Siempre quiero escribir un poema largo,
Pero nunca lo persigo,
Solo unos versos mal rimados, mal contados,
Solo un clic para evitar el brillo. 

Ipad apagado. 

Siempre quiero escribir un poema largo,
Pero nunca lo consigo. 

1 comentario:

  1. Caricias de noche,
    con arrullos,
    y sin palabras...
    Caricias que reparan
    rigores del día,
    que reparan el chasis
    para un nuevo mañana.
    Caricias,
    caricias,
    caricias...
    Caricias que nunca sobran,
    delicias,
    que nunca faltan...

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