martes, 3 de noviembre de 2015

Niebla: a Antonio Muñoz Molina

El cambio de hora se ha llevado la oscuridad
y nos ha traído la niebla.
Los mosquitos suenan como aviones de la cuarta guerra mundial,
agudos como un infante con hambre. 

Aún queda agua resbalando de los árboles 
y nosotros contamos los días para el descanso, 
jornaleros del espíritu y las palabras,
payasos, abrazadores, transmisores.
Quién puede pararnos,
quién se atreve a cortarnos el paso,
si saltamos la barrera
como corzos en el campo.

Hoy el camino está más claro,
más despejado.
Hoy me arde el pecho de nuevo,
hoy me he condenado
al exilio de la voz 
que se escapa de mis manos. 



A Antonio Muñoz Molina. 

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