martes, 29 de octubre de 2013

Spiderman

Sus tenis,
gastados y cansados,
pisaban destino marcado.
Sus ojos se abrían 
como castañas en otoño,
ávidos de números,
colores, palabras.
Su profesora sonreía
y le abría la puerta 
del mundo nuevo,
del viejo mundo,
para que siguiera 
caminando,
con zapatos rotos,
con paso firme,
con pecho lleno.

1 comentario:

  1. Son los buenos profesores
    esa horma del viejo mundo,
    con sus viejos valores,
    que ajusta los zapatos
    que los hombres grises
    venden a los niños pobres...

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