martes, 14 de mayo de 2013

London


Si cruzaste aquel río
fue para escuchar a Cleopatra
susurrar al oído de César,
para contemplar a Lady Macbeth
mover los hilos de un rey destronado,
para dibujar el rostro de Julieta 
tumbada junto a Romeo, dormido.

Si del puente tenías miedo
te acercaste a los coches.
Corriste para pisar el suelo 
que pisaron sus pies,
buscando sus huellas impresas
en una vieja pared.

Si tachaste tus versos
fue porque no eran los suyos,
a un día de sol
no podrían compararse.


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