lunes, 11 de marzo de 2013

No tengo remedio















Ni medida, lo confieso. 

Por eso me ato al pomo
de esta puerta que me ofrece 
una locura inmensa,
una resaca de cuarentona.

Un día fui comedida,
- casi -
antepuse claridad de ideas
a una mañana centrífuga.

Esa fue la última vez,
me refugié en esta casa  
repleta de pelos de gato,
porque yo, como ya les
he dicho, no tengo
remedio.

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